Eso debió de pensar este fino mediocampista belga, una de las perlas del fútbol de ese país, tras lesionar al defensa internacional polaco del Anderlecht Marcin Wasilewski.
Los hechos acontecieron el pasado domingo 30 de agosto, en el transcurso del encuentro estrella de la jornada de Liga Belga y que enfrentaba al Standard de Lieja con el Anderlecht de Bruselas. Corría el minuto 26 cuando este joven internacional se lanzó brutalmente con la plancha por delante impactando en la pierna de Wasilewski, quien a su vez se había lanzado al suelo para cortar un balón. Fruto de lo cual, el defensa polaco sufrió una doble fractura abierta de tibia y peroné en la pierna derecha.
Lo curioso es que no es Witsel un jugador violento, sino más bien fino. Con tan sólo veinte años ya ha sonado para varios equipos grandes y es juntamente a Steven Defour lo mejorcito que ha salido de la cantera belga desde hace mucho tiempo. Por el contrario Marcin Wasilewski es un futbolista guarro, digámoslo así. Es de esa tipología de jugadores que consiguen progresar en el mundo del fútbol pese a no saber tocar el balón. Su gracia está en eso que los especialistas llaman “el otro fútbol”, o sea, en sacar de quicio a los rivales, en mantenerse en el campo pese a realizar cien faltas por encuentro… en fin, ya me entendéis.
Y no es por justificar a Witsel e inculpar al polaco, víctima en este caso de la salvajada de Witsel, que le mantendrá en el dique seco durante, al menos, un año. Pero me llama la atención que en ningún medio de comunicación se haya hecho referencia a si la cosa venía precedida por algo. Vamos que si venía de lejos. Por que pese a que Witsel, probablemente aconsejado por sus representantes y su club, ha jurado y perjurado que su entrada no iba a lesionar al compañero, las imágenes dejan bien a las claras que sus intenciones no eran precisamente amistosas.
En fin, ahora parece que alguien quiere tomarse la justicia por su mano y desde la dirección del Standard de Lieja se asegura que han recibido correos electrónicos procedentes de aficionados polacos y del Anderlecht que contienen amenazas de muerte a Witsel y a su compañero de equipo Steven Defour. A este último no se bien porque, igual pensaban que ya que iban a amenazar a uno, pues aprovechaban para hacerlo con el otro. El cerrilismo de las masas que nunca tiene fin.
Esperemos una pronta recuperación del polaco y que Witsel, tras cumplir su justa sanción, vuelva a los terrenos de juego para confirmar las grandes cosas que se esperan de él.
Cuelgo la imagen del entradón que, como diría el cadavezmenosgrande Johan Cruyff “pone la gallina de piel”.






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